Ser pobre de espíritu: No querer tener más y más cosas para ser feliz (más dinero, el último juguete, mejor ropa…), sino buscar ser mas sencillo y generoso para descubrir que para ser feliz ¡sólo necesito a Dios!.
Ser sufridos: Aguantar un poco y estar siempre dispuestos a perdonar para que vean en nosotros el amor de Dios y crean en El.
Llorar para consolar: Consolar y apoyar a los demás para ayudarles a salir de la tristeza. Y aceptar mis propios sufrimientos llevándolos con esperanza y gallardía.
Buscar la justicia: Siempre que esté en mis manos, evitar que se cometan injusticias.
Ser misericordiosos: Esforzarse por ayudar y perdonar a todos, porque así actúa Dios con nosotros, y habrá paz en nuestro corazón.
Ser limpios de corazón: Tratar de ser “buenos”, evitando groserías, mentiras, envidias, rencores. Porque todo eso ensucia nuestro corazón y nos aleja de Dios.
Trabajar por la paz: Evitar las ofensas y los odios en casa, en la calle. Llevarnos bien, ayudarnos, tolerarnos, para que nuestro mundo siempre respire paz.
Seguir a Jesús y buscar su justicia aunque esté mal visto: que no nos importen las burlas por ser cristiano o vivir así. Al final del camino le encontraremos a El y seremos felices.